miércoles, 29 de julio de 2015

«Te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola»

Evangelio (Lc 10,38-42): En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo; y una mujer,
llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

REFLEXIÓN:

esta vez compartimos la reflexion de evangelii.net

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)
«Te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola»
Hoy, también nosotros —atareados como vamos a veces por muchas cosas— hemos de escuchar cómo el Señor nos recuerda que «hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola» (Lc 10,42): el amor, la santidad. Es el punto de mira, el horizonte que no hemos de perder nunca de vista en medio de nuestras ocupaciones cotidianas.

Porque “ocupados” lo estaremos si obedecemos a la indicación del Creador: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla» (Gn 1,28). ¡La tierra!, ¡el mundo!: he aquí nuestro lugar de encuentro con el Señor. «No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno» (Jn 17,15). Sí, el mundo es “altar” para nosotros y para nuestra entrega a Dios y a los otros.

Somos del mundo, pero no hemos de ser mundanos. Bien al contrario, estamos llamados a ser —en bella expresión de Juan Pablo II— “sacerdotes de la creación”, “sacerdotes” de nuestro mundo, de un mundo que amamos apasionadamente.

He aquí la cuestión: el mundo y la santidad; el tráfico diario y la única cosa necesaria. No son dos realidades opuestas: hemos de procurar la confluencia de ambas. Y esta confluencia se ha de producir —en primer lugar y sobre todo— en nuestro corazón, que es donde se pueden unir cielo y tierra. Porque en el corazón humano es donde puede nacer el diálogo entre el Creador y la criatura.

Es necesaria, por tanto, la oración. «El nuestro es un tiempo de continuo movimiento, que a menudo desemboca en el activismo, con el riesgo fácil del “hacer por hacer”. Tenemos que resistir a esta tentación, buscando “ser” antes que “hacer”. Recordemos a este respecto el reproche de Jesús a Marta: ‘Tú te afanas y te preocupas por muchas cosas y sin embargo sólo una es necesaria’ (Lc 10,41-42)» (Juan Pablo II).

No hay oposición entre el ser y el hacer, pero sí que hay un orden de prioridad, de precedencia: «María ha elegido la parte buena, que no le será quitada» (Lc 10,42).

martes, 28 de julio de 2015

«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino"

Evangelio de hoy martes 28 de julio del 2015 (Mt 13,36-43): En aquel tiempo, Jesús
despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 
»De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».


REFLEXIÓN:

Nuestra vida en el mundo tiene un fin, termina, acaba. Nacemos en la carne con el sello de la temporalidad. Aunque nuestra materia es eterna y somos materia transformada, nos decimos únicos pero es la misma materia terrena de la que estamos hechos como creación, somos nada más que tierra levantada que dura un promedio de  80 a 100 años y luego ya no estamos más, volvemos a la materia, a la tierra.  Así el sistema planetario, los dicen también los hoy científicos- y antes que ellos Jesús: aunque faltan millones de años-, nuestro mundo tiene también el sello de la temporalidad: "
la siega es el fin del mundo."

Algunos dudan de la eternidad yo diría que la materia por lo menos de cada uno, carbono, hidrógeno, oxigeno, nitrógeno siempre estuvo aquí y siempre estará, estará no sabemos si en nichos o bajo tierra pero estará tu materia en el final de todos los tiempos. Si están convencidos que la materia no se crea ni se destruye aceptaran que son materia transformada, y que por lo menos su materia es eterna.

Nuestra alma, energía que nuestros sentidos no ven, también es eterna, aunque tendrá el destino que juzgue Dios:"los arrojarán en el horno de fuego" al que él considere CIZAÑA;los que no tendrán sino el llanto y el rechinar de dientes.; mientras que para los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. 
Jesús quiere que le oigamos "El que tenga oídos, que oiga» : Deuteronomio 30, 15: "Mira que te ofrecido en este día. el bien y la vida por una parte y por la otra el mal y la muerte. Lo que hoy te mando es que tu ames a Yave tu Dios y sigas sus caminos. Observa sus preceptos, sus normas y sus mandamientos y vivirás"

Nos ha dejado "amar a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a tí mismo" la ley del amor; la quinta dimensión donde se resume toda la vida y donde San Juan de la Cruz advierte: "Al final de la vida te juzgaran en el amor".

Y nos ha dicho que en cuanto alma nos parezcamos por voluntad y decisión personal a EL, "Sed misericordiosos como vuestro Padre Celestial misericordioso es" y por si acaso quieras saber que dice la Biblia del Amor como lo define, lo explica así: en la primera Carta a los Corintios capitulo 13: 4-7, "El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta no se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo."

Por eso esperamos alegres, optimistas, a pesar de todos los pesares, por que amando más la esperanza se ensancha y se fortalece en la fe. Si tres cosas son importantes, la fe , la esperanza y el amor, no olvidemos que lo mas importante es el amor. 

SOLO TENEMOS QUE AMAR Y AMAR BIEN

A la luz de Cristo Amigo

COMISION DE CATEQUESIS







lunes, 27 de julio de 2015

"Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas"

Evangelio de hoy 27 de julio de 2015 (Mt 13,31-35): "En aquel tiempo, Jesús propuso
todavía otra parábola a la gente: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas».
Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo». Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: ‘Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo".

REFLEXIONES:

"El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza..." (Mt 13,31). Los granitos de mostaza casi no se ven, son muy pequeños, pero si tenemos de ellos buen cuidado y se riegan... acaban formando un gran árbol. Se necesita cuidar la semilla de la fe, casi no se ve, y se siembra sencillamente y sin ruido, como el ejemplo que dan los padres a sus hijos en el decurso de la vida, como la buena conducta que los amigos tienen con sus amigos que señala pautas, límites, aprecio y respeto. Como el cuidado que hemos tener de lo que sale de nuestro corazón y de nuestras labios.
El cuidado tiene también que hacerse de la fertilidad de la tierra donde cae la semilla. La semilla que cae en tierra fértil da mucho fruto. La semilla de la fe es un don de Dios que se deposita en el alma de cada cristiano, por su naturaleza se deposita en la esencia misma del ser humano, lo que lo hacer ser: el alma. Si la naturaleza del alma es INTELIGENCIA, VOLUNTAD y SENTIMIENTOS , vemos la naturaleza de la tierra fértil donde la semilla de la fe, la palabra de Dios ha de crecer: en el cultivo de la inteligencia, la fuerza de voluntad que ha de ser de formación constantes, y los sentimientos que han de ser gobernados con inteligencia. Vivimos en una sociedad donde lo que importa es qué o cómo se "siente", y no lo que "debe". 
«El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina...» (Mt 13,33). La levadura no se ve, pero si no estuviera ahí, la pasta no subiría. Así también es la vida cristiana, la fe: no se ve exteriormente, no hace ruido, pero... si uno deja que crezca en el alma ( en la Inteligencia, voluntad y sentimientos)la gracia divina va haciendo fructificar la semilla donde la conversión es constante al contemplar nuestra vida con las verdades reveladas por Dios. 
Una historia de Dios que nos busca a cada uno en particular, y nosotros que respondemos a su gracia en una historia personal, entroncada y unida a la historia troncal de la Iglesia que es el CUERPO MÍSTICO DE CRISTO.

A LA LUZ DE CRISTO AMIGO

COMISIÓN DE CATEQUESIS







domingo, 26 de julio de 2015

«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces;

Evangelio (Jn 6,1-15): En aquel tiempo, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el
de Tiberíades, y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia Él mucha gente, dice a Felipe: «¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?». Se lo decía para probarle, porque Él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco». Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?». 

Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente». Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda». Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. 

Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Éste es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo». Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte Él solo.



REFLEXIÓN:

Nuestro Señor Jesús siempre está preocupado por los que le siguen. Dice la Lectura del evangelio de hoy: Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia Él mucha gente, dice a Felipe: «¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?. Se preocupaba por la gente que lo seguía entre curiosos y discípulos, se preocupaba por todos.
Me conmueve que Dios nuestro Padre se preocupa, hoy,por ti y por mi en nuestras necesidades. 

Felipe muy humano, le contesta a nuestro Señor todo lo que en dinero tienen. Efectivamente doscientos denarios no alcanza. El hombre cuando tiene un problema cuenta con su billetera, cuánto tiene y cuánto va a demandar el gasto en la solución del problema. Si el dinero falta entonces no hay solución posible.
Felipe esta al lado de Jesús y no ve una solución, el problema sigue siendo grande ante él.
Andrés por su parte, hace un alcance: da cuenta que hay un muchacho con cinco panes de cebada y dos peces. y luego su reacción mas humana todavía: pero ¿qué es eso para tantos?»
El ojo humano que en su observación objetiva no cuenta mas que con su razón, no con la fe; entonces pregunta pero qué, qué es eso para tanta gente!. Pero a Jesús le basta los cinco panes de cebada y los dos pescados del solidario niño : Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron.
Comieron cinco mil.
Los discípulos estaban al lado de Dios y lo miraban como un simple hombre. Veían y reconocía al Hombre pero no a Dios.
Hoy, en nuestra Iglesia sucede lo mismo, tenemos a Jesus sacramentado presente en el altar y las miradas objetivas de la gente, con cierta dosis de fe, solo ven las especies sacramentadas pero no a Jesús mismo. Ni la humanidad ni la divinidad de Jesús. Por eso muchos se quedan como Felipe y como Andrés, en cierta incredulidad improductiva.

Se necesita muchos como el niño, con la actitud del niño, desprendido, solidario dispuesto a COMPARTIR, a sacrificarse, otorga todo lo que él tiene, aquello que estaba reservado para él, y sólo entonces se dió el milagro.

Ante las carencias, ante las dificultades, DA LO QUE TIENES, HAZ LO QUE PUEDAS, una cosa a la vez, no pienses si es pequeño o es muy poco; tu cuerpo cuenta con tu alma y vive aunque no lo veas. Asi suceden los milagros. 
Para hacer la obra de CRISTO AMIGO, se necesita mirar más allá de nuestras posibilidades, y carencias mirar a Dios que está a nuestro lado. Y aunque no contemos con nadie bastaran dos o tres, que donde dos o tres se reúnen en su nombre El estará con ellos. Lo ha dicho, lo ha expresado.

"...intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte Él solo". Siguen las visiones humanas, Jesús perfila la naturaleza de su Iglesia y la característica de la misión. No era una aventura política envuelta en populismos prometedores, ni para aplausos halagadores, era la Historia de un Pueblo que buscando a Dios no le faltará nada de lo básico y fundamental al seguirlo siempre y cuando no se pierda en esencia que lo suyo es enseñar el amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo en esta vida y la construcción de esa vida eterna con raíces terrenas.

A LA LUZ DE CRISTO AMIGO

COMISION DE CATEQUESIS

sábado, 25 de julio de 2015

"...el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor"

Evangelio de hoy 25 de julio(Mt 20,20-28): En aquel tiempo, se acercó a Jesús la
madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?». Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?». Dícenle: «Sí, podemos». Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre». 

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».


REFLEXIÓN

Leíamos días anteriores de la necesidad de mortificarse, del ayuno y la oración para preparar el alma y el corazón como tierra fértil donde se procesará la semilla del Señor que es su Palabra; y nos dice ahora la lectura una postura muy humana que adquieren muchos cristianos: el hambre y sed de engrandecimiento, de renombre, de reconocimiento de ser respetado, de ser reconocido, de ser los principales; cuando de lo que se trata es de "desparecer", lo dirá el Apóstol de las gentes, "es necesario que EL crezca y yo disminuya", o lo que dijo de El San Juan Bautista, "no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias". 

EL fin del cristiano no es esa búsqueda y afán de auto afirmación, sino el el servicio.
La grandeza ya está dada, CRISTO JESÚS, el Hijo Unigénito del Padre, nosotros solo estamos para servir y servir con el silencio de la humildad, de la sencillez que nos hace desaparecer dentro de la eficacia, por que la eficacia no es nuestra; sino el impulso que quiera dar el Espíritu Santo a través de nosotros.

Este es el motivo por que no crece la semilla de la Palabra en nuestros corazones y también donde se pierde la fertilidad del alma. La falta de humildad y sencillez, que nos hace querer hablar mas que escuchar, mandar mas que obedecer, ser oído mas que escuchar, ser amado mas que amar, ser comprendido mas que comprender. Nos hace falta un espíritu de servicio.

Habra que pedir a Dios tres cosas fundamentales para ese espíritu de servicio: *SINCERIDAD, con nosotros  mismos y con los demás, sinceridad de corazón; *RECTITUD DE INTENCIÓN que nuestras palabras, intenciones, pensamientos, deseos y acciones sean rectas de acuerdo a los caminos del Señor que dijo: "TUS CAMINOS NO SON MIS CAMINOS, NI TUS PENSAMIENTOS MIS PENSAMIENTOS"; y *COHERENCIA para entender su palabra y para ponerla en practica; de tal modo que siendo sinceros, teniendo rectitud de intención y coherencia con nuestra vida, nos dispongamos a ser verdaderos instrumentos en las manos de Dios para SERVIR como El quiera, dónde El, quiera, y cómo El quiera. Desasidos y desprendidos sobre todo de nosotros mismos.

viernes, 24 de julio de 2015

Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta»

Evangelio de hoy 22 de julio (Mt 13,18-23): "En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
discípulos: «Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta».

REFLEXIÓN:

Ayer reflexionábamos que la Palabra de Dios es semilla, un resumen docto teológico y filosófico cristiano orientado sobretodo a modificar la forma de ser en esencia de cada ser humano a lo largo de la historia de la humanidad que tiene una Biblia frente a sus ojos. Destinado a crecer y dar fruto si esta semilla se siembra en tierra fértil (el alma) y si no tienen el corazón embotado(entretenido en tantas miles de formas DE SER Y DE ESTAR que hay  en la tierra).

* La semilla a lo largo del camino: es el que no comprende la palabra, es fácil presa de las tentaciones y pasiones humanas incluso por más sanas que estas sean. Anda con la visión frente al mundo objetivo viviendo y consumiendo las pasiones humanas como venga, es que la escucha a lo largo de la vida pero que no logra ahí mayores cambios en su persona. Dios esta presente solo para sus necesidades, pero él no lo esta para el trabajo de la Iglesia.

* La semilla caída entre pedregales: son los que ilusos la reciben con el entusiasmo del día, y luego se olvidan ni bien al cruzar el pórtico del templo,son los que se hacen o parecen buenos, tienen el apego a Jesús pero no imprime fuerza a sus acciones simplemente por que no echa raíces en su alma ni en su corazón. Son los pedregales, los inconstantes y en la inconstancia no echa raíz. Son los que están de cualquier manera al lado de él, pero que su vida cristiana no tiene frutos apostólicos, van a Jesús en la medida que consideran tener tiempo. Todo es urgente y no espera, vida familiar, laboral, empresarial, pero lo que siempre espera es Dios en sus vidas y actúan más que todo para tranquilizar sus conciencias, son los que hacen el mínimo esfuerzo en la vida de la Iglesia.

* La semilla caída en los abrojos son los que ahogan el mensaje en medio de sus preocupaciones o sus seducciones. Preocupaciones por los graves problemas que pueda atravesar o seducciones de la vida que se le pueda presentar. Tan metido en la seducción que la semilla ni siquiera hace raíz. Tan angustiado en sus problemas que la semilla resbala, da una especie de consuelo pero resbala y cae. En las seducciones la palabra ni se escucha, en su corazón ha endiosado el placer, la compañía, el prestigio, la persona que cree ama, el trabajo, el juego o la avaricia, ha endiosado el sentir o como se siente. Pero está ahí presente y sin embargo no está ni cerca. Sin frutos.

Tenemos que estar preparados para lo que el Señor nos ha advertido: se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. 

Los cristianos vivirán tribulaciones: dificultades, contradicciones, tentaciones, soledades, críticas, desaprobaciones, agravamientos de los problemas en la vida,  y entonces sucumbimos enseguida. Hemos de saber perseverar, de ser constantes a pesar de las tribulaciones propias de la vida.
Y luego las persecuciones, parece que eso no pasa. Y sí pasa. Los errores para quienes viven más profundamente el evangelio se presentan sutilmente, entran con un grado de sutileza tal que parece no ser pecado o incluso disfrazado con "bien" pero está destinado a hacer caer. Caes y parece que todo está vencido donde incluso hacer algo dentro de la Iglesia o hablar de Dios es hipocresía, y no.

 Hemos de levantarnos incluso de las cenizas, de la podredumbre donde hayamos caido. Decía Santa Teresa que donde hay más demonios, no es en el mundo sino en sus conventos con una voracidad tal que los desea devorar con alta dosis de tentaciones. Al mal no le interesa los que no rezan, no se confiesan no comulgan, sino los que lo hacen. Y estos a veces son motivo de escándalo. 
Párate fuerte y firme: ERES HIJO DE DIOS y habla del evangelio, hoy más que nunca en que parece que hablar de Dios no da fruto.
Por eso Jesús nuestro Señor, el día que enseñó el Padre nuestro dijo este verso: "no nos dejes caer en la tentación más líbranos de todo  mal. Amén"
Por que sus  hijos, especialmente aquellos que juntos pueden dar mucho fruto apostólico sufrirán mayores tentaciones y caídas y vencerán los que no dejan la obra a pesar de ella. Sabemos entonces quien nos persigue, pero Animo Cristo ha vencido al mundo, ánimo que si Dios esta con nosotros, ¿quien en contra nuestra?

A LA LUZ DE CRISTO AMIGO

COMISION DE CATEQUESIS.

jueves, 23 de julio de 2015

"han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado"

El Evangelio  de hoy 23 de julio del 2015 (Mt 13,10-17):  En aquel tiempo,
acercándose los discípulos dijeron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’.

»¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron».

REFLEXIÓN:

La palabra que Cristo expresa, y que llamamos Palabra de Dios es expresada a sus apóstoles de manera sencilla, de tal forma que todos lo entiendan; es semilla, una capacidad docta del resúmen pero que esta dispuesta a crecer dependiendo de la fertilidad del alma y del corazón del creyente.
Por eso les responde a sus discípulos que preguntan dentro de su curiosidad:«¿Por qué les hablas en parábolas?».  Tal vez querían un diálogo más directo; pero El decía aquellas semillas con las que todos iríamos a trabajar en el transcurso de la historia; él se preocupaba sobre todo por los que El no había dado a conocer, por eso Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no" .

Sin embargo se requiere disposición de entender, y es el corazón embotado el que no permite ni oír, ni ver, ni entender. Da también otra razón: "porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden". Se puede tener años escuchando lo mismo, y si no se tiene el corazón dispuesto el alma es infertil y no hay mayores frutos apostólicos en la vida del Cristiano.

Y en ese caso y para ellos, que tienen de manera permanente la semilla en ese estado sin mortificación necesaria, por que para crecer es necesario  "morir" bajo tierra; es que nuestro Señor expresa una ley naturalmente divina: "Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará"; que se colige con lo que nos decía hace poco, "El que pierda su vida por causa mía la salvará".

La semilla necesita oración y ayuno y eso ya de suyo significa mortificación del tiempo y de los sentidos.

Isaías ya veía 2800 años de esta profecía, que la mayoría de las generaciones y de los pueblos, pasarían su vida con el corazón embotado en las cosas terrenas, como si la eternidad no existiese o viviendo creyéndose eternos, por eso es que Jesús cita al profeta a sus discípulos: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’.

No reconocían la presencia de Dios en la Humanidad de Cristo, como hoy no reconocen ni la humanidad ni la divinidad de Dios en el Cuerpo Sacramentado de Cristo presente en la Eucaristía. Sino fuera así los sagrarios estuvieran llenos de visitas antes el Santísimo Sacramento y acudiéramos más frecuentemente sobre todo a la confesión para recibirlo más dignamente.

Pero no es la actitud de todos, hay quienes si lo entienden , quienes si ven y oyen y aquellos el Señor llama dichosos: »¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen!

También nosotros podemos oir y ver si desembotamos el corazón y disponemos el alma; Cristo Amigo que sabe más que nadie trabajará en lo que más nos haga falta para que empiece a germinar esa semilla que un día recibimos: ¡ Señor haz que vea!

A la luz de Cristo Amigo

Comisión de Catequesis.